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domingo, 18 de octubre de 2009

Fecha de finalización: 20 de diciembre

La Navidad se me adelanta éste año, y es que me vuelvo para España, mi tierra querida, mi patria hermosa, mi isla y mi mar.

Hago recuento de los meses pasados en éste frío país, precioso, en el que cada rincón y cada esquina me aguardaba una nueva sorpresa, y puedo decir que he vivido hasta el límite, he gritado hasta desgañitarme, he reído hasta que me dolían las costillas, he llorado sólo un poco, he saltado hasta hacerles cosquillas a las nubes en la barriga, he corrido hasta perder de vista el viento, he estado escondida y me he mostrado tal y como soy. Me he conocido mejor a mí misma, y a la gente que me rodea, a la humanidad, a una nueva cultura, me he vuelto cervezadicta, he visitado ciudades, he vivido aventuras, he conocido gente que me acompañará siempre y recuerdos que permanecerán en mi memoria hasta la posteridad.

Vuelvo a mi isla, a mi casa, con una mochila cargada de cosas sólo buenas, para revelarme a mí misma lo que me depara en éste futuro incierto, pero emocionante. Lo que viene a partir de ahora sólo es la siguiente aventura!

martes, 6 de octubre de 2009

Me dejo secar la laca de uñas...

... y mientras, también dejaré reposar mi corazón en amor, para que se empape bien, como una bolsita de té. Dejaré que el tiempo corra por encima de mi piel, a contrarreloj, porque qué sentido tiene intentar atraparlo o siquiera alcanzarlo, si no vas a disfrutarlo porque ya se escapó volando. Dejaré que tus manos se encuentren con las mías, y se desencuentren, tantas veces como quieran, pero siempre acabaré cerrando los párpados cerca de tus labios. Dejaré que no mis pies, sinó las calles me recorran a mí, que yo ya las he recorrido a ellas muchas veces. Dejaré que me descubran. Dejaré todo ésto pasar, durante una semana exacta, en la que te encontraré y te echaré de menos tan deprisa que no me dará tiempo a pararme y analizarlo.






Y todo éso lo pienso, mientras me dejo secar la laca de uñas de color morado que me compré la semana pasada...

viernes, 18 de septiembre de 2009

Hoy haré un postre







Un postre que compartiré con gente cercana, cariñosa, que me traerá buenos recuerdos cuando mire agrás y piense en éste día, mi último día de mi vida presente, tal y como la conozco ahora. Un postre con trazas amargas, y otras muy dulces, que compartiremos riendo, y quizá llorando un poquito, aunque espero más sonrisas agridulces que lágrimas sabor a limón. Me voy a comprar. Compraré un paquete de felicidad, que combinaré con trocitos de alegría, una pizca de seriedad sin pasarse, y mucha mucha ilusión (para que sepa bien dulce). No queremos amargarnos la fiesta.

Stress

Maletas abiertas en el suelo de mi habitación, a medio hacer o incluso ya no sé si a medio deshacer. Hoy como con mis amigos en Darmstadt, despedida fugaz. Por la noche, cena con la familia y los vecinos, última oportunidad de llevarnos un buen recuerdo de todo ésto y quizá echar alguna lagrimita que otra. Y en mi barriga, a ratos una piedra pesada, y a ratos cosquilleos de nervios y anticipación.

Sé lo que me espera si me quedase aquí, pero no lo que pasará cuando me vaya. Éso me gusta. Llámame aventurera. Sí, soy así de impulsiva, pasional, alocada... El no saber le da emoción a mi vida. Es mi motor. Quizá por éso haya vivido en tantos sitios, en tantos pisos, con tantas gentes distintas... mudándome cada 6 meses. Y es que si no lo hago ahora, cuándo?




Juventud, divino tesoro, sólo hay una, y le estoy exprimiendo todo el jugo, la pulpa y las pepitas. Quieres un poco de mi zumo?

jueves, 3 de septiembre de 2009

Y es que llevo cuatro noches sin dormir

El sueño dejó de visitarme cuatro lunas atrás, como anticipándose a toda la espectación y sucesos de los próximos días, concatenados, sin casi darme tiempo a respirar.

Un momento estoy pensando que ésto es lo que yo quería, y al siguiente una niña de 8 años me hace hipar descontenidamente e intentar llorar hacia adentro.
Al rato estoy pensando que todo va bien, pero ya después, ya después no. No. Todo no va bien. Todo se ha jodido bien. Éso es. Y prefiero quedarme aquí, esperando al otro lado del paso de peatones sin cruzar nunca a la otra acera, a la del odio, a la del no-quiero-volver-a-ver-tu-cara-porque-me-recuerda-aquello-que-nunca-pretendí-que-fuera-como-fue.

Pero como dicen los japoneses, crisis es oportunidad, y yo siempre he sido positiva, y no voy a cambiar ahora. Voy a agarrar éste momento de cambio, y voy a convertirlo en mi sueño frustrado. Voy a aprovechar la oportunidad que tengo de dar un cambio de 360 grados y quizá 180 más. Mi mamá me enseñó desde pequeña que se llora 10 minutos, nos secamos las lágrimas y levantamos la cabeza, bien alta, para seguir caminando hacia delante. Y éso es exactamente lo que pienso hacer.

Mi nueva oportunidad se esconde detrás de cada nuevo perfil, en cualquier otra ciudad, nuevas familias, nuevas casas, nuevos sueños, nuevas vidas... que traer a la mía. Y quizá desvarío, pero estoy feliz por ello. Pero claro, es que llevo cuatro noches sin dormir...

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Llegan tiempos de cambio...

Sopla el viento y me dice al oído que ha llegado un momento en el que grandes cambios, a consecuencia de grandes decisiones, van a llevarse a cabo. No voy a contradecirlo. Es probable que tenga razón. Aunque dicen que es el tiempo quien da la razón. Puede ser que sea cierto, puede ser que no, y también pueden ser las dos cosas.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Ésas pequeñas cosas que le hacen a uno más feliz

Volver de Mallorca fue para mí un handicap en varios sentidos. Primero, el emocional, volver a separarme de todos los seres queridos que tengo allí, durante un tiempo indefinido, ya que no tengo por seguro cuándo volveré de visita o para quedarme, y sobretodo por separarme de David.

En segundo lugar, es porque viajo con Ryanair. Los que hayan tenido tan dichosa experiencia antes, sabrán de qué hablo. Ryanair suele viajar a aeropuertos secundarios. Y en Frankfurt es el caso. No vuela a Frankfurt Main, sinó a Frankfurt Hahn, a una hora y media por carretera del primero. Y éste a su vez, a una hora de transporte público de donde yo vivo. Lo cual supone: una hora de espera en el aeropuerto de Palma, dos horas aproximadas de vuelo, una hora y media de autobús (por suerte cómodo y con aire acondicionado) hasta Frankfurt Main, y de allí a casa dos posibilidades. La primera, coger un tren de media hora hasta la estación de tren de Darmstadt, un tranvía hasta el centro de Darmstadt, un autobús que me deje a medio camino entre Darmstadt y Alsbach, y de nuevo un tranvía. Ésto por las obras que llevan a cabo en las líneas del tranvía desde hace un mes. Segunda opción: coger un tren directo a Alsbach, que tarda aproximadamente una hora desde Frankfurt, aunque la estación queda a 15 minutos andando de mi casa (maletas incluidas). Sensatamente escogí la opción que menos problemas ofrecía, la segunda.

Durante todo el trayecto, incluyendo el viaje desde Palma hasta Frankfurt, y de allí hasta llegar a casa, me leí dos revistas españolas femeninas llenas de consejos de belleza y "tips" sobre lo último en moda y varios viajes fantásticos que ni en broma podríamos permitirnos la mitad de los mortales, y agoté la batería del Ipod. Llegué a la estación de Alsbach cansada, con sueño, las piernas hinchadas de tanto tiempo pasado de pie y/o sentada, los brazos doloridos de cargar con las maletas y el bolso y miré hacia un paisaje triste y desolador (más que yo misma). El día era caluroso, pero el cielo estaba cubierto de nubes grises un tanto amenazantes. La estación es pequeña y fría, con nada del encanto que tienen las estaciones de las grandes ciudades, y se encuentra en medio del bosque del pueblo donde vivo, hacia las afueras. Por no haber, no había ni un triste perro vagabundo que me hiciera compañía. Me sentía muy vacía. Y de repente, al mirar de frente, entre los arbustos que había a cada lado del andén, encontré asombrada algo que llevo buscando desde que llegué en Abril: zarzamoras. Y ni corta ni perezosa, rellené hasta arriba del todo la botellita de agua que llevaba conmigo.


P.D. Me salió una tarta riquísima!

martes, 25 de agosto de 2009

Restart

Despues de unas refrescantes y bien aprovechadas vacaciones de 3 extensas semanas en mi amada Mallorca, y de un pequeño incidente con mi portátil que hoy ha sido por fin reparado, regreso y hago recuento de todas mis vivencias. En breve informaré. Gracias a los que siguen ahí.

martes, 21 de julio de 2009

Conociendo y conociéndome

En menos de 48 horas estaré viajando hacia mi querida y añorada isla, donde me espera gente que me quiere y a la que quiero, lugares conocidos en los que me encuentro cómoda, lugares que me traen recuerdos a la mente. Siendo así, y después de las últimas dos semanas de clima lluvioso y grisáceo, hoy que ha salido un sol radiante, he decidido coger la bici e irme de paseo, ya que parecía que sinó iba a decepcionar a tal inmejorable tiempo.

Cuando voy con la bicicleta por éstas calles, algunas conocidas y otras menos, en las que no suele abundar mucha gente ni otros conductores (ya fueran de coches o bicicletas, u otros vehículos), todo me invita a pensar: el viento soplando levemente entre las hojas de los árboles frutales que hay a los lados de los caminos, los riachuelos que me encuentro en una esquina sí y en otra también, los cuervos (que en ésta región parecen proliferar por momentos) que me miran desde el medio de mi camino y pareciera que me quieren decir: "yo de aqui no me muevo, pasa por otra parte"... Pienso, y a ratos también escucho un poco de música, pero éso sólo cuando no quiero pensar. Si por defecto me enchufo al Ipod y resulta que mi mente quiere contradecirme, entonces pareciera que estoy en otro lugar del mundo, y quizá incluso en otro mundo, sólo mío, donde no existe el ruido, ni la luz ni la oscuridad, ni los cuerpos, sólo mis pensamientos.

Hace sólo un par de días añoraba mi pedacito de tierra llamado Mallorca, y hoy recorriendo los caminos de los alrededores de mi pedacito de tierra llamado Alemania me doy cuenta de que tres semanas de vacaciones es igual a añoranza.

Hay algo que sí tengo claro. Éste es uno de ésos sitios en los que me he labrado un hogar, y éso jamás cambiará. Pase el tiempo que pase, siempre podré regresar y sentirme en casa. Y es que con semejantes paisajes rodeándome donde quiera que vaya, cómo podía no ser así?

sábado, 18 de julio de 2009

Añoranza de un pedacito de tierra o el placer de los pequeños placeres

En éstos días medio grises medio azules, en los que sopla el viento a ratos, cuando no lo acompaña una fina y molesta lluvia, perdida en éste rinconcito del planeta y de mi propia cabeza, me permito a mí misma el lujo de sentir añoranza por todo aquello que me espera cruzando el Mediterráneo.

Echo de menos dormir hasta una hora limitada, y tener que irme pronto a la cama por saberme madrugadora al día siguiente, por un motivo concreto, y no únicamente porque me parece mal levantarme cada día cuando hace horas que el sol se desperezó. Echo de menos mi coche, que imagino paradito delante de casa de mi madre, que lo coge únicamente para ir a comprar; no es gran cosa, pero es mío y siempre me ha sido fiel. Y subirme y acompañarme a mí y a mis pensamientos a cualquier parte que me apetezca, solamente por el placer de conducir, con mi música en los oídos y la ventana bajada para que los pensamientos que no valgan la pena no se queden enredados en mi pelo. Echo de menos también ver una puesta de sol porque me apetece, mover la silla con El Principito sentado en mis rodillas y ver el sol caer detrás del mar, y no en las montañas como en éste lado de Europa. Echo de menos no poder dormir de tanto calor, que se peguen las sábanas a la piel como envases al vacío, usar el aire acondicionado o el ventilador porque hace falta y no porque estamos en verano.

Echo de menos dormir en una casa con mucha gente, despertarme acompañada, desayunar en silencio pero en compañía, y saber que caminando 10 minutos llegaré al centro. Echo de menos no tener nada que hacer pero no aburrirme. Echo de menos saber que en un tiro de piedra me voy de visita a casa de mi madre, de mi padre, de David, de mis amigos... Echo de menos pasear por Jaime III, por los alrededores de la catedral, por el puerto, acompañada de mi cámara y mi intuición.

Echo de menos las terracitas de cada bar en cada esquina de cada calle, cervecitas que hay que beberse rápido porque sinó se calientan, y un cuenquito con frutos secos de gorra. Echo de menos ir al cine y entender lo que dicen, encender la tele y no tener que esforzarme, no pensar tanto cuando tengo una conversación con alguien que no conozco. Echo de menos la gastronomía de mamá, de olores y sabores conocidos, de oír ladridos cuando se acerca el coche desde el final de la calle, de siesta después de comer al sol si es verano, bajo una mantita si es invierno.

Aún así, todo hay que decirlo, hay cosas que no echo de menos. No echo de menos estar asentada. No echo de menos no aventurarme, no conocer nuevos sitios ni nueva gente, no ver cosas diferentes. No echo de menos las grandes ciudades, donde siempre tengo la extraña situación de sentirme arropada como en casa.

Es extraño cómo se puede añorar algo y a la vez echarlo de más.

miércoles, 15 de julio de 2009

Desde la experiencia

A continuación reproduzco un texto que una vez leí en la revista Namasté, y que me conmovió especialmente. Espero que os guste.

"Disfruta del poder y la belleza de tu juventud.
Confía en mí: dentro de veinte años volverás a mirar fotos de tí misma y recordarás, de una manera que ahora no puedes captar, la cantidad de posibilidades que tenías delante de tí y lo fabulosa que realmente estabas.
No eres tan gorda como te imaginas. No te preocupes por el futuro.
O preocúpate, pero has de saber que preocuparse es tan efectivo como intentar resolver una ecuación de álgebra a base de masticar chicle.

Los verdaderos problemas en tu vida probablemente sean las cosas que jamás atravesaron tu mente preocupada.
Haz una cosa que te asuste cada día. Canta.
Recuerda tus viejas cartas de amor. Tira tus viejos estados de cuentas.
Estírate. No te sientas culpable si no sabes qué hacer con tu vida. Las personas más interesantes que conozco no sabían qué hacer con sus vidas cuando tenían veintidos años.
Algunas de las personas de cuarenta años más interesantes que conozco, todavía no lo saben.

Toma bastante calcio.
Sé amable con tus rodillas. Las echarás de menos cuando se hayan ido.
Quizás te cases, quizás no. Quizás tengas hijos, quizás no.
Hagas lo que hagas, no te congratules demasiado, ni tampoco te regañes.
Aquellas cosas que has elegido son la mitad de las probabilidades.
También lo son las de todas las demás personas.

Baila, aunque sólo puedas hacerlo en tu propia sala de estar.
No leas revistas de belleza. Sólo te harán sentir fea.
Consigue conocer a tus padres. Nunca sabes cuándo se marcharán para siempre. Sé buena con tus hijos. Son la mejor conexión con tu pasado y las personas que probablemente más permanezcan a tu lado en el futuro.

Acepta algunas verdades inalienables: los precios subirán, los políticos mentirán, tú también envejecerás. Y cuando lo hagas, fantasearás que cuando eras joven, los precios eran razonables, los políticos eran nobles y los niños respetaban a sus mayores.

Respeta a tus mayores."

jueves, 25 de junio de 2009

Una breve pausa

Hoy de vuelta a la rutina, a la normalidad, a mis días de siempre, que no siempre serán mis favoritos, pero que siempre hacen apreciar más aquellos que se salen de la norma. Vuelvo de Valencia, de una semana de compartir amor, beberlo y exudarlo, mostrarlo a todo aquél que se precie de admirarlo... Vengo de la tierra de la luz, las flores y el amor... Y de éso vengo impregnada.

Apretemos al play de nuevo!

lunes, 1 de junio de 2009

Salvada!

Quizá, como yo siempre he creído, realmente es una forma que tiene la vida de darme la razón que nadie ha querido o sabido darme antes, y quizá es una de ésas casualidades que gusta de llamarles la mayoría de la gente. Porqué cómo se explica que en el mismo momento en que sentí los dedos de mis pies tocar el vacío, me agarraste como por sorpresa y ya no me volviste a soltar? Parecía que mi vida se tiraba sin paracaídas por un precipicio sin colchón de fondo, y he ido a parar al cojín más mullido de todos.

No te pido que me agarres de la mano por siempre, si tú no quieres. Sólo te pido que mientras el viento sople a nuestro favor, me acompañes en éste hermoso camino que hemos acabado por hacer nuestro. Éste camino en el que cada piedra me recuerda a una cicatriz curada con un beso y un sana sana; y en cada bache puedo vernos haciendo malabares para cruzar juntos al otro lado; y en cada cuesta puedo oirnos jadeando al compás de nuestros cuerpos para alcanzar la cima. Y cada rosa sé que está ahí para recordarme que mi rosa es única en el mundo. Y cada gusano me recuerda que no todos se convierten en mariposas. Y los charcos de barro de lágrimas derramadas. Y las nubes de algodón de abrazos eternos. Y las puestas de sol de días finiquitados. Y las estrellas donde pusimos nuestras esperanzas. Y las lunas de mieles. Y los sabores dulces de nuestros encuentros. Y el sonido de la vida como banda sonora.

Aunque no hay nada que ayude tanto a recordar como los olores. Y yo echo de menos tu olor en el pijama de mi piel.

domingo, 24 de mayo de 2009

100% Germanizada

Ya ni me acuerdo de cuántas cervezas me han hecho beber en menos de 4 horas, de cuántas carcajadas he soltado con total sinceridad y quizá más volumen del que debiera, de cuántos paseos al baño, de las salpicaduras desde el riachuelo de Bickenbach, de cuántas veces he escuchado la misma canción en distintos puestecitos de la pequeña feria...
Pero no importa, porque dentro de mí queda el sentimiento de que hoy me lo he pasado en grande, quizá tanto como si hubiera vuelto a ser niña. Ni siquiera el hecho de saber que mañana me levanto a las 7 para ir a la academia me ha enturbiado éste soleado y dichoso día, lleno de algodones dulces, de niños con los pies mojados y las camisas manchadas de chocolate, con gofres en la mano, de invitaciones a cervezas, y de una inmejorable compañía.

Sé que me repito, pero adoro éste país! Y mi nueva vida!

viernes, 22 de mayo de 2009

El azúcar es el mejor amigo de la soledad


Después de pasarme dos días completos rodeada de buena gente, conversando, haciéndonos compañía mútuamente, llega el momento de quedarme sola, y mi mejor amigo es una buena tableta de chocolate. O quizá caramelos, gominolas, nubes... Todo en combinación con algunos capítulos de una buena serie, o alguna película que probablemente ya haya visto pero me suba el ánimo. Y es que lejos de casa sienta bien un poco de azúcar para el alma.
Puede ser que vuelva a ver Amélie, que tanto me calienta el corazón... Y que últimamente me siento tan identificada con ella... Con su disfrutar de las pequeñas cosas, con un par de piedras redondas en el bolsillo para tirar al río, con un vaso de vino caliente con canela y galletas, o rompiendo la cáscara de azúcar de la crème brûlée...
Quizá me tumbe en el sofá tapada con una mantita, con la peli preparada, un gran vaso de agua fresquita, y una bolsa de marshmallows para quemar...
Echo de menos nuestro París...
Y quizá, sólo quizá, o quizá muy probablemente, mañana me despierte con ganas de comerme el mundo, con la bicicleta a cuestas, y mi siempre listo tiquet del tranvía, paseando por calles empedradas y en cada esquina una Fachwerk Hause,
tomándome una Weissbier de vez en cuando para refrescarme de éste sol alemán que cada día pica un poco más, bronceando mi piel que me hace echar de menos mi islita natal... que tanto encanto tiene.



(Cuánto más viajo, más quiero a mi isla y a mi gata)

Herida de amor

Me voy a pasear en bicicleta, porque hoy tengo la cabeza saturada de pensamientos que quieren salir a borbotones como una herida que se vacía de sangre... Y en lugar de salir ordenados, salen como les apetece. Y la bicicleta me ayuda a ordenar y limpiar toda la sangre que ha quedado en el suelo.

Quizá después venga la enfermera a limpiarlo todo y a enmendar la herida.

martes, 19 de mayo de 2009

Del arte de hacer cosquillas

Tengo un cosquilleo que me sube por la cabeza con una tontería... Pero qué tontería! Tengo la tontería de que se puede volar, que se puede tocar el cielo de verdad.

(Por favor caminad de puntillas para no despertarme)

Paint The Town Red

Me gusta pintarme las uñas de rojo, porque me gusta cómo le sienta el rojo a mis manos. Tan bien como le sientan éstas calles a mis pies. Y no importa cuánto haya caminado y cuán doloridos estén mis pies, ya se sabe que sarna con gusto no pica. Mis pies quieren seguir caminando, descubriendo, conociendo, sorprendiéndose cada vez, y yo con ellos.

Me sorprendo al hacer 24 km en bici sin dolor ni cansancio, después de casi 15 años de no coger una bicicleta. En lugar del dolor, mis músculos sientes mi risa, mis conversaciones con el vecino, las pequeñas pausas al sol con una cervecita en la mano... Pareciera que al tiempo que mis músculos gastan calorías, ganan conocimiento. Y ganas. Y más ganas de tener ganas.





Me sorprendo cuando me doy cuenta de que, entre tantas calles a éstas alturas conocidas (que no refritas), de repente encuentre una nueva. Y yo, qe soy más curiosa que mi gata y que Alicia, me dejo llevar al otro lado del espejo de la mano del conejo blanco, con mis uñas rojas y mis pies cansados.




lunes, 18 de mayo de 2009

Que el mundo se pare... que Mario Benedetti se ha apeado

Hay una parte de mi corazón que se ha muerto un poquito, al conocer hoy el fallecimiento de mi poeta favorito. Un gran hombre, un gran escritor, un artista de la pluma (y no dudo que en otros muchos aspectos también), árdido defensor de tantas cosas que con él compartía... Los derechos humanos, los sentimientos, el amor, en especial a las mujeres...


Mi madre tuvo la enorme suerte de conocer a tan sumamente especial uruguayo, hace muchos años ya, antes de que yo misma naciera... Y en alguna parte de mí creo que inocentemente pensaba que él esperaría a conocerme antes de marcharse para siempre... Y he perdido mi oportunidad. Aún así, a él dedico éste pequeño y humilde homenaje. Y qué mejor manera de hacerlo, que con uno de sus propios y hermosos poemas.

"Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos

y mirándote."

Chau número tres; El amor, las mujeres y la vida. Mario Benedetti

Su libro "El amor, las mujeres y la vida" fue nuestro primer
encuentro.
Pero no será el último.
A todo aquél que no haya tenido la suerte de disfrutarlo en vida,
yo recomiendo la lectura
(como mínimo) de éste precioso libro, que habla sobretodo de amor
y admiración a las mujeres
y a la vida que ellas mismas crean.
Me encantaría que él mismo pudiera leer y juzgar éste texto que
le dedico desde la profunda admiración
que siento por éste hombre tan especial y singular... aunque si
éso fuera posible, yo no estaría escribiendo
ahora mismo éstas palabras.

Te echaré de menos, Mario.
Larga vida a tu amor,
tus mujeres,
tu poesía
y tu persona.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Quedada conversacional

La semana pasada, la profesora de la academia de idiomas nos propuso una especie de excursión-quedada por la tarde. Se trataba de ir todos los de la clase a algún local para practicar conversación en alemán. El resultado fué el siguiente:
Punto 1: me dí cuenta de que me expreso mucho mejor cuando tengo la necesidad que cuando no la tengo (porque siempre puedo recurrir a otro idioma...)
Punto 2: como se dice en mallorquín "Com més sirem, més riurem" que viene a ser cuantos más seamos, mejor nos lo pasaremos. Doy fé!
Punto 3: gente buena y mala hay en todos lados. Y yo he tenido la suerte de encontrarme a la buena!

Para más información, véase las fotos a continuación.