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domingo, 18 de octubre de 2009

Fecha de finalización: 20 de diciembre

La Navidad se me adelanta éste año, y es que me vuelvo para España, mi tierra querida, mi patria hermosa, mi isla y mi mar.

Hago recuento de los meses pasados en éste frío país, precioso, en el que cada rincón y cada esquina me aguardaba una nueva sorpresa, y puedo decir que he vivido hasta el límite, he gritado hasta desgañitarme, he reído hasta que me dolían las costillas, he llorado sólo un poco, he saltado hasta hacerles cosquillas a las nubes en la barriga, he corrido hasta perder de vista el viento, he estado escondida y me he mostrado tal y como soy. Me he conocido mejor a mí misma, y a la gente que me rodea, a la humanidad, a una nueva cultura, me he vuelto cervezadicta, he visitado ciudades, he vivido aventuras, he conocido gente que me acompañará siempre y recuerdos que permanecerán en mi memoria hasta la posteridad.

Vuelvo a mi isla, a mi casa, con una mochila cargada de cosas sólo buenas, para revelarme a mí misma lo que me depara en éste futuro incierto, pero emocionante. Lo que viene a partir de ahora sólo es la siguiente aventura!

martes, 6 de octubre de 2009

Me dejo secar la laca de uñas...

... y mientras, también dejaré reposar mi corazón en amor, para que se empape bien, como una bolsita de té. Dejaré que el tiempo corra por encima de mi piel, a contrarreloj, porque qué sentido tiene intentar atraparlo o siquiera alcanzarlo, si no vas a disfrutarlo porque ya se escapó volando. Dejaré que tus manos se encuentren con las mías, y se desencuentren, tantas veces como quieran, pero siempre acabaré cerrando los párpados cerca de tus labios. Dejaré que no mis pies, sinó las calles me recorran a mí, que yo ya las he recorrido a ellas muchas veces. Dejaré que me descubran. Dejaré todo ésto pasar, durante una semana exacta, en la que te encontraré y te echaré de menos tan deprisa que no me dará tiempo a pararme y analizarlo.






Y todo éso lo pienso, mientras me dejo secar la laca de uñas de color morado que me compré la semana pasada...

miércoles, 26 de agosto de 2009

Vacaciones en Mallorca


Mi isla, mi refugio, donde reside mi alma. Pienso en Mallorca y me viene a la mente una imagen de mí misma, desayunando frente a la bahía de Palma mientras el sol se despereza sobre el puerto. 3 semanas pueden ser muy largas, muy intensas, y a la vez muy cortas. Día tras día de sol y playa, charlas necesitadas desde hace meses, abrazos de reencuentros, la shandy en una mano y algo q leer en la otra, despertarme y quedarme en la cama viendo como amanece sin ninguna prisa por salir de allí, noches largas q dejan cicatriz al día siguiente, recorrer mis viejas calles con ésa expectación que crece frente a lo ya conocido, pasiajes mediterráneos desde una ventanilla de un avión cualquiera, y ésa sonrisa que se dibuja en mi boca sin que yo haga nada por evitarlo.



Podria decir que he estado descansando, pero diría una mentira, ya que de entrada tampoco es que me deslome trabajando aquí en Alemania. Sin embargo, vuelvo con la sensación de que sí he descansado: he descansado en casa. He pasado horas tirada al sol, sin nada de qué preocuparme, una toalla y David son mi mejor compañía. He tenido todas aquellas conversaciones interminables que me prometía a mí misma y a mis conversadores, y de todos los tipos a imaginar: conversaciones de día, por la tarde, de noche, en medio de la oscuridad entrelazados, o caminando por algún paseo tratando de arreglar el mundo sólo con palabras, conversaciones que untar en las tostadas del desayuno, conversaciones calladas frente al mar con una cerveza en la mano, conversaciones histéricas y frenéticas de no ver a alguien en lo que acaba pareciendo mucho tiempo, conversaciones importantes y otras no tanto. Miento, ninguna importante, y a la vez todas.





Puedo decir que hasta ahora, siempre había estado de vacaciones en Mallorca, pero éste año he ido de vacaciones a Mallorca. Ahora entiendo porqué los turistas siempre vuelven. Siempre.