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sábado, 13 de junio de 2009

Das Waben

Ayer, noche mítica: primera salida nocturna oficial. Los hechos incluyen: factor alcohol (imprescindible), buena música y mejor compañía.


Así empezó la noche...

Empezamos la noche a eso de las 10 (porque aquí se sale prontito) y no teníamos pensado volver hasta que saliese el primer tren de vuelta, a éso de las 5'30... Buena suerte chicas! Objetivo no cumplido.

El escenario de nuestra progresiva degradación fue un club de Darmstadt llamado Das Waben, donde creo que jamás olvidarán nuestra maravillosa actuación estelar...

Bebidas consumidas por cada una (a saber):
- media botella de vino tinto
- un chupito de tequila blanco
- un chupito de tequila añejo
- un chupito de Ramazzotti
- un mojito
- varios chupitos de Jägermeister

Resultado: a las 3'30 Susie empezó a encontrarse muy mal... Y tuvimos que aceptar la caridad de una chica que acabábamos de conocer, para ir a dormir a su casa...

9'30 de la mañana del día siguiente: da comienzo el "walk of shame" de vuelta a casa, vestidas de fiesta en plena mañana, en pleno centro de la ciudad... A coger el tren que nos lleve de vuelta a nuestro hogar dulce hogar...

Conclusión: a groso modo, gran noche, con un final un tanto melodramático xD


Y así acabó...

viernes, 15 de mayo de 2009

Bienvenidos a mi ciudad

Darmstadt recibe su nombre por un arroyo que antiguamente zigzagueaba atravesando la ciudad, y dentro de poco volverá a hacerlo.
Darmstadt es también un centro cultural que incluye influencias rusas ortodoxas y mucho Art Nouveau.
Darmstadt tiene también un jardín perteneciente a un príncipe, es la ciudad del castillo de Frankenstein, y es la sede de la TU, una importante Universidad Politécnica, conocida internacionalmente.
A día de hoy, Darmstadt es también mi ciudad.
Cada día voy a la academia donde estudio 4 horas de alemán, junto con otros muchos extranjeros, y después nos concedemos a nosotros mismos la recompensa de conocer cada día un poquito mejor ésta ciudad con tantos encantos escondidos.


Tengo que admitir que he sido hipnotizada por el Herrngarten, por su lago con patos y patitos que se pasean día y noche (y he sido informada de que de noche también se pasean animales nocturnos), sus céspedes llenos de estudiantes en los días de sol, y de palomas en los días de sombra, y sus árboles probablemente centenarios que a veces crean una ilusión laberíntica.


También me ha enamorado, como buena portadora del gen XX, y como fanática de los zapatos, ropa y complementos, su gran zona comercial. A falta de uno, tiene 2 grandes centros comerciales, amén de sus largas calles plagaditas de tiendas en cada rinconcito, a gusto de los variopintos compradores.
Ésta ciudad me ha acogido en todos los sentidos. Me ha dado una pizca extra de sal a mi ya de por sí agitada y sabrosa nueva vida. En éstas calles estoy conociendo a gente, compartiendo confidencias, de vez en cuando alguna comida (a precio de estudiantes en la TU) y alguna weissenbier (un día dedicaré un post a ésta exquisita cerveza alemana), y más de mil y un descubrimientos.

Cada vez que giro cualquier esquina encuentro una nueva maravilla que me hace sonreír de manera inesperada. Ruibarbo, moras, frambuesas frescas se amontonan en las fruterías esperando a que alguien las compre y las convierta en el ingrediente de alguna tarta o pastel. Tiendecitas con escaparates pequeños mostrando lo que aparentemente puedan parecer barajitas viejas, que esconden un gran valor anticuario. Pastelerías y confiterías dedicadas en su mayor parte al chocolate (dulce chocolate...), que descubren ante mí figuras jamás imaginadas construidas con dulces jamás imaginados.
Y en cualquier esquina, o en la cola de cualquier supermercado, miles de porfavores y gracias y nohaydequés y conmuchogustos.

Conclusión: I've fallen in love again!