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viernes, 23 de octubre de 2009

Hoy me despido

Hoy voy a dejarme de medias tintas, no voy a decir hasta luego ni nos vemos pronto, simplemente diré adiós. Adiós súbito para una aventura que comenzó muy diferente a como acaba, cortada de repente, como de un hachazo. Aquél brote tierno y verde ha sido decapitado.

Adiós a las casitas de madera, con su tejadito que parece de chocolate. Adiós a los bosques frondosos y oscuros, por donde me gustaba perderme con la bicicleta, y hacía frío en la sombra. Adiós a las calles del centro siempre adoquinadas, por las que no se puede caminar con tacones. Adiós a las bratwurst, y a las pommes, y a los schokokos de las ferias, adiós a una blanca navidad. Adiós a pasear por al lado del río, con el viento enrojeciéndome la nariz. Adiós a todos aquellos planes que se han quedado en papel. Adiós a ver el cielo sobre las luces que iluminan las plazas mayores en todas las ciudades.

Adiós Alemania, fue bonito mientras duró.


P.D. Día de partida adelantado: martes 27 de octubre.
Quieres seguir siguiéndome? http://elrincondondesejuntaelpolvo.blogspot.com/

domingo, 18 de octubre de 2009

Fecha de finalización: 20 de diciembre

La Navidad se me adelanta éste año, y es que me vuelvo para España, mi tierra querida, mi patria hermosa, mi isla y mi mar.

Hago recuento de los meses pasados en éste frío país, precioso, en el que cada rincón y cada esquina me aguardaba una nueva sorpresa, y puedo decir que he vivido hasta el límite, he gritado hasta desgañitarme, he reído hasta que me dolían las costillas, he llorado sólo un poco, he saltado hasta hacerles cosquillas a las nubes en la barriga, he corrido hasta perder de vista el viento, he estado escondida y me he mostrado tal y como soy. Me he conocido mejor a mí misma, y a la gente que me rodea, a la humanidad, a una nueva cultura, me he vuelto cervezadicta, he visitado ciudades, he vivido aventuras, he conocido gente que me acompañará siempre y recuerdos que permanecerán en mi memoria hasta la posteridad.

Vuelvo a mi isla, a mi casa, con una mochila cargada de cosas sólo buenas, para revelarme a mí misma lo que me depara en éste futuro incierto, pero emocionante. Lo que viene a partir de ahora sólo es la siguiente aventura!

domingo, 27 de septiembre de 2009

Düsseldorf

Hoy decidí que, aunque no tuviera compañía, sí tenía por delante un día entero libre para mi uso y disfrute, y decidí cogerme de la mano con Düsseldorf y pasear con ella teniendo un primer contacto, y quién sabe si el principio de una bonita amistad. La verdad es que la relación promete.



Con un cielo azul de cuento, una temperatura similar a la de cuando la primavera comienza a parecerse al verano, y la cámara cargada y en mano, me he dispuesto a conseguir un mapa, y recorrer las calles, ávida de imágenes nuevas. La ciudad no se ha hecho de rogar. En cada calle, al doblar una esquina, al cruzar un puente, un semáforo, incluso cuando me acercaba a una papelera para tirar algo (que los alemanes son muy limpios!), allí había algo que ver, algo sorprendente, quizá nostálgico, melancólico, divertido, hermoso, limpio... algo que mi retina se encargaba de grabar, y mi cerebro de procesar, mientras mis manos se lanzaban a disparar foto tras foto de agua, aire, cielo, luz, piedra, historia... Magia.


Ésa especie de ángel que se te mete por debajo de la ropa, haciendo que se levante un poquito, sin dar frío, pero poniéndote los pelos de punta, y se va corriendo por las calles, cruza los puentes contigo, y juega a escapar entrando y saliendo por entre las miles de ventanas de los edificios Gehry. Y paseando por la Königsalle, mirando hacia Tiffany & Co e imaginando una escena de película llevada a la realidad. Y en los radios de las bicicletas encadenadas de cualquier forma a las barandillas de hierro forjado de los puentes. Y en las esferas de cristal de las farolas hechas en la época de la 2ª Guerra Mundial (igual que la gran mayoría de estaciones de tren antiguas). Y en la superficie de las piedras de las estatuas, o el metal que las forma siendo ése el caso. Y rozando acero y vidrio en las fachadas de los edificios de oficinas modernos y aerodinámicos. Y entre las plumas revoltosas de los patos del río, que nadan y pescan sin darse cuenta. Y bajo las sombrillas de las terrazas de los biergartens que aprovechan los escasos días de pleno sol y buen tiempo de la temporada, antes de que sean sustituidos por lluvia, nieve y heladas. Y ondeando sobre la punta de la Rheinturm cual bandera no autorizada. Y susurrando entre los amarres de los barcos del puerto, curioso curioso como puerto que no es en mar, sinó en río. Y sentándose durante sólo un segundo en los bancos de madera en los que descansan los paseantes a ambas orillas del río, aquí una pareja joven que se besa, aquí unos padres ilusionados con su primer hijo, aquí un matrimonio mayor que se hace fotos mútuamente, que después enseñarán a sus nietos con orgullo.

Encantada de conocerte, Düsseldorf. Volveremos a vernos muy pronto!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Oberhausen: veni, vidi, vinci

Llegué a Oberhausen un mediodía caluroso aunque bochornoso y grisáceo, tras 4 horas en coche a causa de un atasco a la altura de Köln, y con el molesto olor a mierda de la gata asustada que llevaba en el asiento de atrás. Apartamento nuevo, recién renovado y limpio de ésa misma mañana, y abrazos y saludos, me esperaban al otro lado de la gran puerta verde que separa la nada de alrededor de ésta singular vivienda.

Una familia pequeña, calurosa y modesta, que todo lo que tienen lo comparten, y que te hacen partícipe de todos los momentos de sus vidas, y se convierten en partícipes de la tuya misma.

La tranquilidad de levantarme en pijama, despeinada y sin maquillaje con conocidos desconocidos, y ponerme a desayunar tostadas con mantequilla, queso y mermelada sin q nadie se asombre, es lo que tiene de especial ésta gente.

El otro día me sorprendí a mí misma, sentada en el borde de una cama que no era la mía, peinándole el pelo a una niña que no es mía, antes de ponerla a dormir y contarle "Rumpelstiltskin" en alemán, y pensando que ésta es la vida que sí es mía, que me pertenece. La he recuperado. Por fin estoy haciendo lo que yo quería. Recoger juguetes del suelo del cuarto, encontrarme cosas que no son mías en los bolsillos, comer en la cama en compañía de Elli, recibir besos de buenas noches y abrazos a la salida del colegio, volver a jugar a las barbies y al monopoly...

I love my life!

P.D. La foto es del domingo, la fiesta del 7º cumpleaños de Elli, justo antes de soplar las velas de su tarta en forma de castillo de princesa.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Hoy haré un postre







Un postre que compartiré con gente cercana, cariñosa, que me traerá buenos recuerdos cuando mire agrás y piense en éste día, mi último día de mi vida presente, tal y como la conozco ahora. Un postre con trazas amargas, y otras muy dulces, que compartiremos riendo, y quizá llorando un poquito, aunque espero más sonrisas agridulces que lágrimas sabor a limón. Me voy a comprar. Compraré un paquete de felicidad, que combinaré con trocitos de alegría, una pizca de seriedad sin pasarse, y mucha mucha ilusión (para que sepa bien dulce). No queremos amargarnos la fiesta.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Confirmado!


Después de seis horas en total, de dos viajes en tren con transbordos incluidos, pasear bolsas y portátil por múltiples estaciones conocidas y otras menos, y de pasar un día y medio en Oberhausen, he decidido mudarme con la que a partir de ahora es mi nueva hostfamily. Familia monoparental, para no perder la costumbre, padre soltero (cosa inusual) que vive con su hija que cumple 7 años el domingo, razón por la cual hemos decidido adelantar mi mudanza a éste mismo sábado para que yo pueda honrarles con mi presencia en la fiesta, cosa que le hace tremenda ilusión a la nena.

En realidad no me voy a Oberhausen, sinó a Bottrop, que hacen frontera la una con la otra. Pero como está tan al límite entre una y otra, el centro de Oberhausen queda más cerca. Me entusiasma la idea de enfrentarme no sólo a una nueva aventura de convivencia y educación, sinó a nuevas experiencias en nuevas ciudades, y con nuevas gentes! Me esperan Düsseldorf, Köln, Duisburg, Essen, Aachen, Bonn... Y la familia está deseando planear conmigo visitas a Berlin, Hamburgo y Munich! Preveo muchas actualizaciones en las que mis vivencias se desparramen a borbotones...

domingo, 13 de septiembre de 2009

Oberhausen

Martes 15 de Septiembre de 2009, a las 10'12, estaré de camino a la que quizá sea mi próxima nueva casa, en Oberhausen, una pequeña ciudad de Renania del Norte-Westfalia (o NRW), con muchas sonrisas en el bolsillo y una pequeña maleta de ilusiones algo temerosas. Y es que no quiero ilusionarme demasiado pronto, porque hay veces en que crees que es demasiado bueno para ser verdad, y acabas por darte un coscorrón contra la pared transparente que al principio no supiste ver, o que tan bien supieron esconder. Con suerte, todo lo que me han prometido no será más que éso, una pila de promesas bienintencionadas, que traerán de la mano a mi futuro más próximo y cercano, que ya revolotea por dentro de mi estómago...

Seguiré informando.

Nota al pie: cuando menos, habré conocido una ciudad más de éste país que me tiene hechizada.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Hüttenberg o Darmstadt, he aquí la cuestión...

En unas 48 horas he recibido más de 10 ofertas de distintas familias, para ser su nueva au pair, a partir de ya. Éxito rotundo! Evidentemente he tenido que ponerme exquisita (qué suplicio!) y empezar a descartar. Lo he reducido a 3 posibilidades (al menos, de momento), 2 muy cerca de Darmstadt, zona por donde vivo ahora, y otra al norte de Frankfurt, en Hüttenberg.
Éste fin de semana los conoceré, y podré decidirme por alguna de las 3 familias. Todo ésto en el caso de que no reciba ninguna oferta que me interese más.
De momento me decanto más por la familia de Hüttenberg, porque además de tener 2 niñas pequeñitas y súper graciosas, han demostrado estar muy interesados en mí, aumentando su oferta con diversas y agradables ventajas tales como un estudio individual al lado de la casa para mí, o incluso más dinero! Aunque el tiempo, y el fin de semana, serán los verdaderos determinantes del ganador de la batalla.

Nota al pie: comento aparte el caso extravagante de la señora francesa arrogante de Frankfurt. Ofrece mucho más dinero del que gano ahora, viviría en el centro centrísimo de Frankfurt, dispondría de un coche para llevar a las niñas al colegio y a sus actividades así como para mi tiempo libre, acepta a Phoebe y David en su casa... Nada más que ventajas, parece? Todo ésto a cambio de que me mude antes de éste domingo! Y cuando le digo que estoy bastante interesada, de pronto pierde el contacto. No me sorprendería que el domingo me llamase preguntándome que porqué no estoy en casa ya!

Si es que tiene que haber de todo en el mundo...

miércoles, 26 de agosto de 2009

Ésas pequeñas cosas que le hacen a uno más feliz

Volver de Mallorca fue para mí un handicap en varios sentidos. Primero, el emocional, volver a separarme de todos los seres queridos que tengo allí, durante un tiempo indefinido, ya que no tengo por seguro cuándo volveré de visita o para quedarme, y sobretodo por separarme de David.

En segundo lugar, es porque viajo con Ryanair. Los que hayan tenido tan dichosa experiencia antes, sabrán de qué hablo. Ryanair suele viajar a aeropuertos secundarios. Y en Frankfurt es el caso. No vuela a Frankfurt Main, sinó a Frankfurt Hahn, a una hora y media por carretera del primero. Y éste a su vez, a una hora de transporte público de donde yo vivo. Lo cual supone: una hora de espera en el aeropuerto de Palma, dos horas aproximadas de vuelo, una hora y media de autobús (por suerte cómodo y con aire acondicionado) hasta Frankfurt Main, y de allí a casa dos posibilidades. La primera, coger un tren de media hora hasta la estación de tren de Darmstadt, un tranvía hasta el centro de Darmstadt, un autobús que me deje a medio camino entre Darmstadt y Alsbach, y de nuevo un tranvía. Ésto por las obras que llevan a cabo en las líneas del tranvía desde hace un mes. Segunda opción: coger un tren directo a Alsbach, que tarda aproximadamente una hora desde Frankfurt, aunque la estación queda a 15 minutos andando de mi casa (maletas incluidas). Sensatamente escogí la opción que menos problemas ofrecía, la segunda.

Durante todo el trayecto, incluyendo el viaje desde Palma hasta Frankfurt, y de allí hasta llegar a casa, me leí dos revistas españolas femeninas llenas de consejos de belleza y "tips" sobre lo último en moda y varios viajes fantásticos que ni en broma podríamos permitirnos la mitad de los mortales, y agoté la batería del Ipod. Llegué a la estación de Alsbach cansada, con sueño, las piernas hinchadas de tanto tiempo pasado de pie y/o sentada, los brazos doloridos de cargar con las maletas y el bolso y miré hacia un paisaje triste y desolador (más que yo misma). El día era caluroso, pero el cielo estaba cubierto de nubes grises un tanto amenazantes. La estación es pequeña y fría, con nada del encanto que tienen las estaciones de las grandes ciudades, y se encuentra en medio del bosque del pueblo donde vivo, hacia las afueras. Por no haber, no había ni un triste perro vagabundo que me hiciera compañía. Me sentía muy vacía. Y de repente, al mirar de frente, entre los arbustos que había a cada lado del andén, encontré asombrada algo que llevo buscando desde que llegué en Abril: zarzamoras. Y ni corta ni perezosa, rellené hasta arriba del todo la botellita de agua que llevaba conmigo.


P.D. Me salió una tarta riquísima!

martes, 21 de julio de 2009

Conociendo y conociéndome

En menos de 48 horas estaré viajando hacia mi querida y añorada isla, donde me espera gente que me quiere y a la que quiero, lugares conocidos en los que me encuentro cómoda, lugares que me traen recuerdos a la mente. Siendo así, y después de las últimas dos semanas de clima lluvioso y grisáceo, hoy que ha salido un sol radiante, he decidido coger la bici e irme de paseo, ya que parecía que sinó iba a decepcionar a tal inmejorable tiempo.

Cuando voy con la bicicleta por éstas calles, algunas conocidas y otras menos, en las que no suele abundar mucha gente ni otros conductores (ya fueran de coches o bicicletas, u otros vehículos), todo me invita a pensar: el viento soplando levemente entre las hojas de los árboles frutales que hay a los lados de los caminos, los riachuelos que me encuentro en una esquina sí y en otra también, los cuervos (que en ésta región parecen proliferar por momentos) que me miran desde el medio de mi camino y pareciera que me quieren decir: "yo de aqui no me muevo, pasa por otra parte"... Pienso, y a ratos también escucho un poco de música, pero éso sólo cuando no quiero pensar. Si por defecto me enchufo al Ipod y resulta que mi mente quiere contradecirme, entonces pareciera que estoy en otro lugar del mundo, y quizá incluso en otro mundo, sólo mío, donde no existe el ruido, ni la luz ni la oscuridad, ni los cuerpos, sólo mis pensamientos.

Hace sólo un par de días añoraba mi pedacito de tierra llamado Mallorca, y hoy recorriendo los caminos de los alrededores de mi pedacito de tierra llamado Alemania me doy cuenta de que tres semanas de vacaciones es igual a añoranza.

Hay algo que sí tengo claro. Éste es uno de ésos sitios en los que me he labrado un hogar, y éso jamás cambiará. Pase el tiempo que pase, siempre podré regresar y sentirme en casa. Y es que con semejantes paisajes rodeándome donde quiera que vaya, cómo podía no ser así?

viernes, 17 de julio de 2009

De las similitudes entre España y Alemania

Ayer tuve el placer de ir a una oficina del gobierno alemán, una Rathaus, que se traduce como ayuntamiento, pero no es realmente un ayuntamiento en sí, sinó un "mini-ayuntamiento". No sé si me sorprende o no mi descubrimiento, pero doy fe de que los funcionarios, en Alemania, también son bordes y están amargados. Debe ser una cosa universal, o algo inherente al puesto de funcionario... De todos modos, en mi básico alemán conseguí dar por saco lo suficiente a la funcionaria de labios fruncidos y mirada gris de turno para que hiciera lo que le estaba pidiendo. Y conseguí lo que quería. Puedo decir: Lorena 1- Funcionarios alemanes 0!

martes, 14 de julio de 2009

Wiesbaden, ciudad spa


Desafortunadamente no puedo contar demasiado sobre ésta ciudad que me quedé con ganas de conocer mejor, después de perder 2 horas caminando arriba y abajo de las mismas calles buscando una oficina turística o un mapa que nos dijera dónde demonios nos encontrábamos!!! En fin, no me sulfuro... Intentaré plasmar ésta hermosa ciudad lo mejor posible.




Wiesbaden es la capital de Hesse, el estado federado donde vivo yo también, aunque mucha gente cree equivocadamente que es Frankfurt. Es lo que aquí llaman una ciudad balneario, y desde su antigüedad ha sido así, gracias a sus aguas termales. La Kurhaus es el edificio que hoy día alberga el Casino, con su impresionante jardín de estilo inglés; pero antiguamente era lo que los alemanes llaman un "balneario de curas". Un sitio donde uno venía a reposar después de un achaque a la salud, una operación, o simplemente a alejarse del estrés de la ciudad. Progresivamente fueron más los que venían a alejarse del mundanal ruido por un breve espacio de tiempo, y los enfermos fueron relegados a los hospitales.




El casco antiguo es, como repetiré hasta la saciedad, tal y como son todos los cascos antiguos de
las ciudades alemanas: edificios barrocos y renacentistas, calles empedradas, muchos jardines, una Marktplatz, iglesias por doquier, fachwerkhäuser... No difiere mucho del plan original.







Una cosa sí puedo decir con seguridad de Wiesbaden: no se vive nada, pero que nada mal. Para muestra, un botón.











jueves, 9 de julio de 2009

Mainz, la casa de la primera imprenta


En Mainz se pueden ver y hacer tantas cosas que un sólo día, como tuve yo, no da para tanto. Te quedas con ése saborcillo agridulce en la punta de la lengua que te dice que tienes ganas de más.





Mainz es la capital de Renania-Palatinado, al sur-oeste de Alemania, justo en la frontera con Hesse (estado federal donde resido yo actualmente). La primera vez que pasé por Mainz, mi estancia (si se puede llamar estancia a hacer transbordo en autobús) duró varios minutos, no llegando a los escasos 5. Era de noche, y tan sólo pude ver brevemente la estación de tren y las luces en las farolas de la calle, pero ya entonces supo cautivarme para dejarme con la intriga de saber más, conocer más.



Como tantas otras ciudades alemanas que se precien de tener cultura e historia antiguas (la de ésta ciudad se remonta a unos 2000 años atrás), su casco antiguo está totalmente adoquinado y tiene la ventaja de ser exclusivamente para peatones. Sus edificios históricos envuelven sus plazas, sus fuentes, sus farolas de hierro forjado, sus callejuelas, se retuercen una y otra vez sobre sí mismas para que cuando las sigas nunca acabes donde en un principio esperabas; y está todo tan bien empaquetado que al llegar te sientes como desenvolviendo un regalo de cumpleaños perfecto. Se entremezclan sus épocas pasadas, recordándote un glorioso reinado, o quizás imperio: fachwerkhäuser entre edificios de estilo rococó, casas y apartamentos del siglo XX, catedrales, jardines, una iglesia cada vez que te das la vuelta...


La Marktplatz (ya anteriormente he comentado que todas las ciudades de Alemania tienen una propia) es quien alberga la Mainzer Dom, una catedral impresionante y exquisita, que envuelve al visitante en un halo de misterio con sus interminables ventanales que arrojan una luz penumbrosa, sus efigies repletas de calaveras morbosas que parecen sonreírte o guiñarte un ojo si te despistas, escaleras que no se sabe muy bien a dónde llevan, cruces de las que brotan destellos dorados y piedras preciosas que parecen proteger de los males del mundo, órganos monumentales que no se sabe si su función es infundir miedo en los fieles o simplemente ser espectaculares.




Caminando por sus callejuelas de piedras redondeadas por el paso del tiempo, los cascos de caballos y las ruedas de los carruajes, uno se encuentra hermosos jardines coloridos hasta extasiar, el museo de Gutenberg, un teatro moderno en una plaza no tan moderna, fuentes indescriptibles de agua muy fría, y si andas mucho y te guías por una buena intuición, se tiene la suerte de llegar al río. El Rin, con su Theodor-Heuss-Brücke (aquí todos los puentes tienen nombres), sus puertas de entrada y salida que antiguamente sí servían para éste propósito, y los encantadores barquitos y a veces no tanto que te dan un paseo mágico por un módico precio.












Repetiría sin duda la experiencia, para continuar empapándome de su cultura.

miércoles, 1 de julio de 2009

Heidelberg: La Ciudad Real

Heidelberg es la ciudad donde se encuentra el barril de vino más grande del mundo, donde hay un castillo con una torre partida en dos por un rayo, donde se encuentra la primera universidad de Alemania, donde no se sufrieron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, donde te encuentras una estatua de un Alte Affe (mono viejo) y donde puedes hacer amigos refugiándote bajo un paraguas cuando llueve.

En Heidelberg se pueden ver muchas cosas, entre ellas las más destacadas: el Schloss (castillo), el puente viejo y su puerta monumental tantas veces renovada como destruida por las inclemencias del tiempo, la Iglesia del Espíritu Santo, varias plazas con sendas fuentes o monumentos en su epicentro, la universidad (digna de ver ya que es la más antigua del país), el Grosse Fass o barril grande... Lo que no te cuentan las guías son aquellos pequeños detalles, que además también suelen perderse en la memoria de la gente al relatar su visita a los oyentes, y que son lo que más sabor aporta a tan delicioso plato. Detalles como que en cada esquina puedes oler la historia de una ciudad muy antigua, donde aún quedan resquicios de tiempos inmemoriales en los que los estudiantes eran castigados por sus comportamientos inadecuados en una cárcel habilitada para ello, donde el empedrado de las calles hace resonar en tus oídos los cascos de los caballos que ya hace mucho que no pasan por allí tirando de carruajes, donde llevan la cuenta de hasta dónde llegaba el borde del río como los niños que marcan en la pared cuánto han crecido en los últimos meses. No te hablan del olor que desprenden las piedras de sus calles y sus edificios cuando llueve, de sus residenciales casonas que brillan con luz propia de años de fastuosidad sobre nubes grises de Gewitter (tormenta eléctrica), de los ventanales espectaculares de la Iglesia del Santo Espíritu, de los 303 escalones que debes superar para llegar al siguiente nivel y que se abran ante tí las puertas del castillo. Nadie comenta ése aire de realeza que se puede respirar allá por donde vayas...







Sí, es cierto que la gente hablará del Heidelberger Schloss y su belleza, pero no te comentarán: sabías que tiene una torre que fue partida por un rayo y se conserva intacta en el mismo lugar donde cayó? Sí te contarán del río Neckar, que es un afluente del Rin, y que nace del Danubio, pero nadie te dirá: resulta que el 28 de Diciembre de 1882, día de los Inocentes, el cauce del río llegaba a los 5 metros y 70 centímetros. Todos serán capaces de recordar que en la Marktplatz hay una iglesia, y muchos serán incluso capaces de recordar su nombre, Heiliggeistkirche, pero poca gente sabrá decirte: en el interior verás unos ventanales hermosos, uno de ellos tiene una extraña referencia a E=MC², y además encontrarás una pared de los deseos, donde podrás añadir el tuyo propio.

Heidelberg tiene un encanto doble, el encanto de aquello hermoso a simple vista y monumental, y aquél encanto de las pequeñas cosas, que por suerte a día de hoy cada vez más gente sabe apreciar. Chocolaterías. Tiendas de sussigkeiten (dulces). Charcuterías a rebosar de tantos quesos que la nariz no te da para olerlos todos. Edificios en el que cada piedra puede contarte la historia de su vida. Ventanas con macetas con flores. Casas tan antiguas que sus actuales dueños no recuerdan a los primeros. Relojes de sol. Ruinas no tan ruinosas. La combinación de lo antiguo y lo moderno en completa simbiosis.

lunes, 29 de junio de 2009

Phoebe tiene un nuevo amigo


Phoebe, mi gata mallorquina que poco a poco se está germanizando, ha hecho un nuevo amigo. Un perro. Un bóxer, que ha sido criado en compañía de otros animales, en una granja. Y mi gata, que es una gata de ciudad, de apartamento, hasta que llegó aquí y se "salvajizó" en oposición a civilizarse, no sabe cómo tratarlo...
Al principio saltó sobre el pobre perro mientras éste se adormecía plácidamente al sol del domingo y las abejas hacían zumzum alrededor de los árboles y las flores... Por supuesto fue un mal comienzo. La situación acabó con mi gata temblando agarrada al cuelo del vecino, al que quiere mucho y considera su salvador desde que la rescató de lo alto de un árbol, y el perro ladrando furioso desde el otro lado de la puerta cerrada.
Hoy hemos sido espectadores de un acercamiento más amistoso. Al principio Phoebe miraba al perro desde la distancia y con las orejas echadas hacia atrás, en señal de defensa o ataque... Ha habido un momento tenso en el que han estado a unos 10 cm de distancia, hasta que el pobre Tango (así se llama el perro) ha respirado demasiado fuerte, cosa que no le ha gustado nada a la señorona. Así que ha bufado, y ha salido corriendo con todos los pelos erizados. Más tarde hemos vuelto a intentar un acercamiento, y aunque no se han hecho íntimos, por lo menos tenemos la seguridad de que cada uno puede campar a sus anchas sabiendo que el otro no va a estar al acecho.

Esperemos que al final se hagan tan amigos como Phoebe y los conejillos de indias de los vecinos!

sábado, 13 de junio de 2009

Das Waben

Ayer, noche mítica: primera salida nocturna oficial. Los hechos incluyen: factor alcohol (imprescindible), buena música y mejor compañía.


Así empezó la noche...

Empezamos la noche a eso de las 10 (porque aquí se sale prontito) y no teníamos pensado volver hasta que saliese el primer tren de vuelta, a éso de las 5'30... Buena suerte chicas! Objetivo no cumplido.

El escenario de nuestra progresiva degradación fue un club de Darmstadt llamado Das Waben, donde creo que jamás olvidarán nuestra maravillosa actuación estelar...

Bebidas consumidas por cada una (a saber):
- media botella de vino tinto
- un chupito de tequila blanco
- un chupito de tequila añejo
- un chupito de Ramazzotti
- un mojito
- varios chupitos de Jägermeister

Resultado: a las 3'30 Susie empezó a encontrarse muy mal... Y tuvimos que aceptar la caridad de una chica que acabábamos de conocer, para ir a dormir a su casa...

9'30 de la mañana del día siguiente: da comienzo el "walk of shame" de vuelta a casa, vestidas de fiesta en plena mañana, en pleno centro de la ciudad... A coger el tren que nos lleve de vuelta a nuestro hogar dulce hogar...

Conclusión: a groso modo, gran noche, con un final un tanto melodramático xD


Y así acabó...

domingo, 7 de junio de 2009

Pequeñas cosas que damos por supuestas

En honor a la brillante idea propuesta por Laura, aquí va, una enumeración de ésas pequeñas cosas "sin importancia" que damos por supuestas, y luego no son como nos imaginábamos:

1. El famoso límite de velocidad que supuestamente no existe en Alemania. No es cierto. Sí hay límite de velocidad, excepto en las autopistas (que no en las autovías). De hecho dentro de los pueblos se controla muchísimo, y además de tener máquinas estupendísimas para hacer fotos al que sobrepase el límite, también tienen "señoresquetrabajanparaelgobierno" (todavía no conozco la denominación) que se cuelgan una cámara del cuello y cuando menos te lo esperas, ZACA! Foto al canto!

2. La cerveza es lo más famoso de Alemania. Mentira. Cuando visitas el país te das cuenta de que no únicamente es un país productor de cerveza, sinó de que también tienen extensos viñedos y producen un vino muy bueno, además de lo obvio: la gastronomía cárnica. Wurst, bratwurst y schnitzel son 3 de los productos más fáciles de encontrar en un supermercado aquí. Por supuesto también tienen una gran producción láctea, teniendo la suerte de tener la leche, los quesos y los chocolates a un precio muchísimo menor que en España.

3. El transporte público. Uno piensa que el transporte público siempre funciona mejor en las grandes ciudades, y en parte no nos equivocamos. Aunque si bien en España y en muchos otros países, el nombre de transporte público lo dice todo, aquí no. Porque aquí el transporte público pertenece a empresas privadas! Dependiendo de la ciudad alemana en donde te encuentres, y a la que quieres ir, tendrás que ir con una empresa o con otra. Los contras: muchas veces hay problemas al hacer transbordos, aunque las empresas a veces tienen convenios con los que sí es posible pasar de una empresa a otra sin tener que pagar más. Los pros: todavía no los he descubierto!

4. La carne picada. Sabéis que aquí es dificilíiiiiiiiiisimo encontrar carne picada de pollo o pavo? El que quiera ésta - aquí considerada - delicatessen, deberá irse a una carnicería especial, puesto que en los supermercados corrientes no disponen de tal extravagancia.

5. Ir en bicicleta. Ir en bicicleta por Alemania no es peligroso, al contrario que en España. Aquí se tiene mucho cuidado con los ciclistas, las vías están más que correctamente adaptadas, y los conductores muestran muchísimo respeto por la seguridad de aquellos que van en bici (aunque no tanto por los peatones).

6. Reciclaje. Aquí nos llevan años luz de ventaja respecto a España. Ejemplos: TODO SE RECICLA. Cada casa posee 3 cubos de basura, procurados por el Estado. El azul, para el papel; el verde para los envases, y el negro para "lo demás". Una vez por semana ponen los cubos en la puerta de casa, y pasan los basureros a vaciarlo. Además, en todos los pueblos, cada Xkm, se dispone un punto verde (tan escasos y desconocidos en Mallorca...). Hay 3 distintas clasificaciones para el cristal, según colores: verde, blanco, y marrón o rojizo. Hay contenedores para ropa, para zapatos, para aceite usado (de cocina y de motor), para papel y cartón (de gran tamaño, que no quepa en el cubo de casa), para envases de PVC...

7. Datos curiosos sobre el Nazismo. En Alemania es un delito emular cualquier símbolo relacionado directamente con la época Nazi. La cruz gammada, el gesto de saludo a Hitler, o expresar que se está de acuerdo con la ideología, son suficientes para meterte entre rejas. Además, la negación de los hechos que ocurrieron entonces también se considera delito. Curiosamente, los alemanes son muy respetuosos al hablar del tema (y también muy cuidadosos).

8. Parkings. Cuando una persona aparca en un parking público o privado en España, normalmente busca el primer hueco disponible, verdad? Creo que todos damos fe de ello. En Alemania no podrás, a no ser que seas mujer. Las mujeres son las únicas que tienen permiso para aparcar en cualquier parte de un parking, ya que hay zonas específicamente diseñadas para que aparquen las mujeres, y otras son digamos que unisex. El motivo? No, ya sé que muchos pensarán que es machista, porque las mujeres NO aparcamos ni conducimos peor que los hombres... Es una cuestión de seguridad. Las zonas para las féminas están más cerca de las entradas y salidas y mejor iluminadas. De ésta manera es más difícil que alguien atraque o intente atacar a las señoritas.

9. La arquitectura doméstica. Las casas en Alemania están diseñadas con toda la intención de proteger el interior de la fría climatología del país. Los tejados SIEMPRE son a dos aguas, y si no lo son, tendrán algún tipo de dispositivo para favorecer el deshielo o fundición de la nieve que se pueda acumular. Además, el tejado nunca llega hasta el mismo borde donde empieza la pared. Acaba un poquito más allá. Porqué? Pues porque de ésta manera, uno puede caminar por debajo del borde del tejadito si tiene que ir a la otra parte de la casa, y también es una manera extra de proteger las paredes del frío y la humedad. Y un dato curioso: hay casas que tienen escaleras en el tejado... Hay veces que llevan hasta un pequeño rellanito, y otras veces llevan hasta la chimenea. Todavía no he descubierto el motivo, pero lo haré!

10. Los pfands. Un pfand es un depósito. En Alemania, todo lo que se puede reciclar (o sea, prácticamente todo) viene con un depósito, que te será devuelto en el momento en que tú devuelvas el producto (es decir, si compras una botella de coca cola en el supermercado, cuando esté vacía la devuelves y te reembolsan un porcentaje de su coste). Un ejemplo reciente: en la Schlossgraben Fest, un festival de 3 días de duración en el centro de Darmstadt con conciertos y paraditas de comida y bebida, debías pagar 2 euros extra por la primera bebida. Cada vez que querías una nueva bebida, devolvías el vaso, y te daban uno nuevo con lo que hubieses pedido, sin necesidad de pagar de nuevo los 2 euros. En éste caso el pfand no se devolvía, pero de ésta manera se aseguran de que no acabe toda la ciudad llena de vasos tirados por ahí, hechos de un material que cuesta tantísimo reciclar.

11. Los semáforos. Sabéis ésos semáforos que a veces tiene uno la suerte de encontrarse, en los que los peatones pueden apretar un botoncito y el semáforo para peatones en breve cambiará a verde? En Alemania existen en CASI TODOS los semáforos con paso de peatones. Y funcionan de verdad. Quiero decir que no son como aquellos que simplemente tienen un temporizador y te hacen creer que realmente se cambian por tí, pero es mentira... porque cambian igualmente cuando nadie los apreta. Y también emiten un pitido intermitente para que los peatones ciegos puedan saber cuándo deben cruzar, que va más deprisa cuánto más se acerca el momento de que pase a rojo.

De momento se me han acabado las ideas... pero en cuanto se me ocurran más, os las haré saber!
Yoli, te voy a hacer un favor no hablando de las tiendas de chocolate... :)

Bueno, anotaré también una anécdota muy simpática de una compañera de clase que viene de Colombia. Su marido es alemán, por lo que ella ha acabado por venirse a vivir aquí, pero se conocieron en Colombia. El otro día estaban comiendo maíz en las mazorcas, y su marido le dió éstos típicos pinchitos que se clavan a cada lado de la mazorca para que uno no se ensucie mientras come. Ella le dijo alucinada: Si es que los alemanes tenéis de todo, estáis TAN avanzados! A lo que su marido le contesta: Boba, ésto lo compré en Bogotá...