He soportado más de dos horas en coche, de autopista y vacas a ambos lados, de atascos en los que no ves el primer coche por delante ni el último por detrás, y todo... para quedarme con sabor a limón y nuez en la boca. Un sabor agridulce y reseco que me dice que quiere volver, que hoy no deberíamos haber vuelto tan pronto.
Por lo pronto, me llevo en el bolsillo algo de chocolate belga, algunos déja vus, y muchas imágenes con las que poblar mis próximos sueños, o incluso reconocer algunos del pasado... Siempre tuve algo de brujita...
Otra vez será.



